XABIER TXAPARTEGI, EL HOMBRE QUE LE DIO AGUA A IRUN Y ALMA A SUS CIUDADANOS

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XABIER TXAPARTEGI, EL HOMBRE QUE LE DIO AGUA A IRUN Y ALMA  A SUS CIUDADANOS

Xabier Txapartegi Larrañaga, primer alcalde democrático de Irun tras la dictadura franquista, fue reconocido con el  Txapelaundi Saria, otorgado por la Asociación de Vecinos Alde Zaharra - San Juan. Este premio se entrega a personas que han contribuido de forma significativa al bienestar y convivencia en el barrio

Nacido en 1937 en la esquina de Santa Elena, Txapartegi no ha abandonado nunca el barrio que lo vio crecer. Recuerda con nitidez las fiestas de Ama Shantalen, los partidos de fútbol en la plaza, y la carnicería de su ama, Segunda, en la calle Korrokoitz. “Estaban su carnicería, la peluquería Patxi y en la esquina se vendían las chuches para los niños”, enumera, como si aún pudiera oler el aroma de la carne fresca y el eco de las risas infantiles.

Fue el primer alcalde democrático de Irun tras la dictadura franquista, y aunque reconoce que “aquello fue muy bonito, también muy duro”, lo vivió con un equipo unido que le dio fuerza para afrontar amenazas y desafíos. Uno de los más urgentes: el agua. “No había agua, había muchas restricciones, sobre todo en verano. Entonces hicimos el embalse de San Antón”, explica. Aquel proyecto, compartido con Hondarribia, sigue abasteciendo a ambos municipios.

Pero Txapartegi no se define solo por la política. Fue perito industrial, profesor en La Salle, jugador del Roca y Real Unión juvenil, y presidente del Coro Ametsa. “No, no, solo presidente”, ríe cuando se le pregunta si también cantaba. “El mérito artístico corresponde a los Etxepare”.

Mientras se preparaba para recibir el galardón, admitía estar “un poco nervioso”. No por vanidad, sino por respeto. Porque para él, Ama Shantalen no es un lugar: es una forma de estar en el mundo. “La sociedad se ha transformado, hay más respeto mutuo y hay diálogo entre todos los partidos”, reflexiona. Y en ese diálogo, su voz sigue siendo una de las más queridas y escuchadas.

La ermita de Ama Shantalen, donde la piedra guarda siglos de fe y vecindad, acogió algo más que un acto: Celebró una vida. Xabier Txapartegi recibió el Txapelaundi Saria, ese reconocimiento que no mide cargos ni medallas, sino el calor humano que uno deja en su barrio.

“Eskerrik asko denoi”, dijo Txapartegi, con la emoción de quien ha vivido mucho y ha querido más. “Siento el calor del barrio, el calor de su gente, de la Parte Vieja. Muxu handi bat denoi.” No hizo falta más. El silencio que siguió a sus palabras fue el de los que escuchan con el corazón.

El presidente de la asociación vecinal, Koldo Susperregi, recordó que el premio honra al “txapelaundi”, ese personaje barojiano de alma grande, sabio y generoso. “Magnus y animus”, explicó, “grande y alma. Eso es lo que celebramos hoy.”

La lista de premiados anteriores es larga y sentida: Miguel Sánchez, Juanjo Aldako, Inma Ariztia, Mari Jiménez, Juan Miguel Lasa, Rafa González, las trabajadoras de Ama Shantalen, la plantilla de OSI Bidasoa, Román Morondo, el párroco Fernando Jiménez y el músico Manolo Monserrat. Todos ellos, como Txapartegi, han tejido el alma de la Parte Vieja.

El acto, sencillo pero lleno de emoción, contó con la música del coro Atzokoak y la presencia de vecinos, familiares y representantes de todos los colores políticos. La alcaldesa Cristina Laborda se sumó al acto y felicitó  personalmente Xabier Txapartegi que recibió su txapela entre aplausos.

Xabier Txapartegi no necesita monumentos. Su calle, su gente, su historia, son ya parte del alma irunesa. Y ayer, su alma se puso txapela.

 

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