
Irun está de fiesta. A orillas del Bidasoa, el murmullo de la pelota vuelve a resonar con fuerza, porque Unai Amiano, el pelotari de Ventas, ha conquistado su billete para la final del Cuatro y Medio de laSerie B. Y lo hará en casa, en el viejo Uranzu, donde tantas veces soñó con este momento.
Este viernes, en el frontón de Dima, Amiano venció por 22-18 a Xabier Rekalde, en una semifinal cargada de tensión, emoción y orgullo. El vizcaíno jugaba ante su gente, pero fue el irunés quien supo templar los nervios y desplegar su juego con inteligencia. Tras un inicio adverso (0-5), Unai reaccionó con carácter, ajustó su volea y empezó a construir la remontada que lo llevaría a la gloria.
Desde el empate a siete, el de Ventas tomó el mando. Se movió con soltura, buscó los ángulos y remató con decisión. Cada tanto era un paso más hacia el Uranzu, hacia ese frontón-reliquia que lo espera. Rekalde quiso pero no pudo. Amiano, más entero, más ambicioso, no soltó el timón.
La grada de Dima, llena hasta la bandera, fue testigo de una actuación que ya forma parte de la historia irunesa. Porque no es solo una victoria: es el reflejo de un pelotari que ha sabido madurar, aprender y dar el salto en el momento justo.
El próximo sábado, Irun se vestirá de gala. El viejo Uranzu será el escenario de la final soñada. Unai Amiano espera rival —Senar o Murua—, pero ya tiene claro su objetivo: levantar la txapela ante su gente, en su casa, en su ciudad.
Y mientras tanto, el Bidasoa murmura su nombre. Porque cuando Unai juega, Irun late.
Foto. Amiano jugará en el Uranzu la final.





