UN BUEN REAL UNIÓN VENCE EN PAU CON OFICIO Y CARÁCTER EN UN AMISTOSO ÁSPERO(1-2)

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UN BUEN REAL UNIÓN VENCE EN PAU CON OFICIO Y CARÁCTER EN UN AMISTOSO ÁSPERO(1-2)

 

El Real Unión firmó una victoria de mérito ante el F.C. Pau, conjunto de la Ligue 2 francesa, en un encuentro duro y trabado que se decidió en el tramo final con un gol de Alejandro Domínguez. Pola abrió el marcador tras una acción a balón parado y el equipo sostuvo el partido con serenidad pese a la lesión de Albizua y un penalti discutible señalado al rival.

En Pau- en realidad en Bizanos-, bajo una luz suave que parecía ajena al ruido del fútbol y mucho calor, el Real Unión se presentó con la compostura de un equipo que, aun en plena construcción, empieza a reconocerse en cada movimiento. Quince días de preparación y, sin embargo, una identidad que ya se intuye sólida, reconocible, pragmática.

El Pau, recién victorioso en Zubieta por 0-1 frente a la Real, y afinando su 5-3-2 para el inminente estreno liguero ante el Annecy, entró al partido con la contundencia de un conjunto que vive del músculo y de la geometría. Pero el Real Unión respondió con descaro, trabajando los espacios con la serenidad de quien no pide permiso. En una falta lateral ejecutada con oficio por Sangalli, el balón quedó suelto en el área y Pola apareció con determinación, casi a bocajarro, para firmar el 0–1.

La segunda parte se volvió áspera, con interrupciones y alguna licencia extradeportiva impropia de un amistoso. En ese contexto, el Pau encontró una pena máxima discutible, que Benali transformó con precisión para firmar el empate. El Real Unión, lejos de desordenarse, mantuvo la compostura como si el partido le perteneciera por derecho natural.el equipo funcionó como una pieza única: Tena realizó un buen trabajo, Merquelanz aportando pausa, Pola firme en defensa, Galarza y Mancisidor en buena línea, y el resto del bloque sosteniendo el partido con ese equilibrio silencioso quesiempre hemos sabido reconocer con Ramsés. No hubo nombres aislados: hubo equipo. Y siempre bajo la batuta de Sangalli,impecable.

La nota amarga llegó con la lesión de Albizua, fruto de una entrada dura que dejó un silencio espeso en la banda. Imanol Ruiz entró por él y sostuvo el tipo con serenidad. 

El tramo final fue del Real Unión. Con el Pau pendiente del inicio de la Ligue 2, el conjunto irundarra apretó el ritmo y mostró más calidad. Y en una segunda jugada, cuando el empate parecía definitivo, Domínguez cazó un balón suelto y lo convirtió en victoria. Un gesto limpio, casi íntimo, que decidió el amistoso y confirmó que este equipo, aún en obra, ya tiene alma.

El Real Unión ganó en Pau. Ganó a un segunda francés. Ganó con orden, carácter y esa forma de competir que se reconoce como propia. Y aunque la lesión de Albizua ensombrece la tarde, el viaje de vuelta trae una certeza: este equipo se está ensamblando con la elegancia silenciosa de las cosas que duran. El sábado llega el Eibar.

FOTO ALAIN LAFITTE

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