SANTA BÁRBARA EN JOSTALLU, LA ARTILLERÍA DE IRUN

La festividad de Santa Bárbara volvió a reunir este sábado a la Artillería de Irun en la Sociedad Jostallu, que cumple 75 años. Cerca de sesenta personas participaron en la comida organizada con motivo de la patrona de los artilleros, bajo la dirección del capitán Samu Grijalba. La cita se convirtió en un espacio de encuentro, de conversación y de cohesión interna, en el que se repasaron vivencias y se compartieron proyectos.
La Artillería de Irun se distingue por la fuerza de sus cañones y el eco de sus salvas, por la presencia de los caballos y la elegancia de las cantineras que acompañan a los soldados. Las chupiñas y las descargas de pólvora forman parte de su identidad sonora, y cada elemento contribuye a dar forma a un conjunto que se reconoce por su intensidad y su carácter. Los cañones, alineados y preparados, son el símbolo más visible de la unidad, mientras que los caballos aportan movimiento y solemnidad a la escena.
Los soldados, con su paso firme, y las cantineras, con su presencia cercana, completan la imagen de la Artillería. La combinación de ambos perfiles ofrece un equilibrio que se refleja tanto en el desfile como en los encuentros sociales. En Jostallu, esa dualidad estuvo presente en las conversaciones y en los brindis, recordando que Artillería se sostiene en la participación de todos sus integrantes.
La jornada fue también una oportunidad para reforzar vínculos personales. Entre platos y sobremesas, se habló de las salvas que marcan el ritmo de la fiesta, de los caballos que acompañan cada movimiento y de los cañones que siguen siendo protagonistas en cada aparición pública. Se evocaron momentos recientes y se proyectaron los próximos compromisos, siempre con la mirada puesta en el Alarde.
Santa Bárbara, como referencia de la celebración, dio nombre a la jornada y sirvió de motivo para reunir a la compañía. Bajo el liderazgo de Samu Grijalba, la Artillería mostró su capacidad de convocatoria y su energía colectiva. La comida en Jostallu no fue sólo un acto festivo, sino también una expresión de continuidad y de presencia en la vida de la ciudad.





