RAMSÉS GIL Y EL SENTIDO COMÚN EN TIEMPOS DE CALENDARIO CRUEL

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RAMSÉS GIL Y EL SENTIDO COMÚN EN TIEMPOS DE CALENDARIO CRUEL

Hay derrotas que duelen por el marcador, y otras que inquietan por lo que revelan. La caída del Real Unión en Las Llanas pertenece a ambas categorías. Pero si algo quedó claro tras el partido, fue la voz serena y firme de Ramsés Gil, que no solo analizó el juego, sino que puso el dedo en la llaga del calendario.

“El partido ha sido de muchísimo nivel”, dijo con templanza, como quien sabe que el fútbol no siempre premia al que mejor compite. Gil se mostró satisfecho por el rendimiento colectivo, convencido de que “las cosas que se van trabajando van saliendo”, aunque reconoció que es difícil extraer lecturas positivas cuando el resultado golpea. Hasta ahí, el discurso del técnico. Pero fue en su reflexión sobre el contexto donde emergió la columna vertebral de esta opinión.

Disputar una prórroga el 13 de agosto, en plena pretemporada, es —en sus palabras— “un sacrilegio”. Y lo es. No solo por el desgaste físico, sino por el riesgo innecesario que supone para jugadores que aún están afinando su maquinaria. Gil habló de un esfuerzo “matador”, de un “riesgo brutal” de lesiones, y deslizó con claridad que este tipo de formatos deberían “repensarse” o incluso “suspenderse”.

No era una queja. Era una advertencia envuelta en sentido común. Una llamada a la reflexión en un fútbol que muchas veces exige sin medir consecuencias. Ramsés Gil no solo defendió a su equipo. Defendió el equilibrio, la lógica, y la salud de los protagonistas. Y en tiempos de ruido, eso también es competir.

 

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