LA TRAYECTORIA DE SAGARZAZU, EL PRÍNCIPE DE LA ACUARELA

LUIS NAVAS EMAZABEL

General
LA TRAYECTORIA DE SAGARZAZU, EL PRÍNCIPE DE LA  ACUARELA

En 1972, Javier Sagarzazu fundó la Escuela-Taller de Arte de Hondarribia, un espacio que no solo enseñaba técnica, sino que sembraba vocaciones .Fue miembro de la primera Asociación de Acuarelistas Vascos, y su obra,  ha recorrido más de cien ciudades, desde Bayona hasta Viena, desde Caracas hasta Múnich. Cada exposición, una ventana abierta al alma del Bidasoa.

Su talento fue precoz y certero. En 1964 y 1966, cuando aún era apenas un adolescente, obtuvo el Primer Premio en el Certamen Provincial Juvenil de Gipuzkoa. Tres años después, en Madrid, se alzó con el Primer Premio Nacional en el “X Curso de Orientación Artística”, confirmando que su arte no conocía fronteras ni edades.

San Sebastián le vio triunfar en 1974, cuando recibió el Premio del Banco Guipuzcoano en el “VII Gran Premio de Pintura Vasca”, y Lezo le otorgó el Segundo Premio en el “Memorial Elías Salaberría” en dos ocasiones, 1976 y 1978. Vitoria le distinguió con una Mención Especial en la “Bienal Plástica” de 1978, y Nueva York lo seleccionó en 1988 para la segunda fase de la Tarjeta UNICEF, como si su arte pudiera también abrazar causas universales.

En 1989, Stuttgart le abrió sus puertas con el premio internacional “Syrlin Kunstpreis”, y en 1992 fue nombrado Socio de Número de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, honor reservado a quienes han hecho del arte una forma de servicio. Valdepeñas le concedió el Premio Adquisición en 1993, y ese mismo año, Madrid le otorgó la Medalla de Honor en el prestigioso “VII Premio BMW de Pintura”.

El reconocimiento se volvió constante, y en 1995 recibió el Premio Nacional de Acuarela “Caja Madrid”, y en 1997 conquistó Nueva York con el Primer Premio en el “II Salón de Invierno – Goya Art Gallery”. Marbella le distinguió con el Premio de la Academia de Bellas Artes de San Telmo, y Priego de Córdoba le otorgó Mención de Honor en el “Certamen Nacional Adolfo Lozano Sidro”.

Vitoria volvió a premiarle en 1998 y 1999 con sendos accésits en el Certamen Internacional de Pintura “Galería Aitor Urdangarín”, y Valdepeñas repitió su homenaje en 1999 con otro Premio Adquisición.

Finalmente, en 2010, su ciudad natal le entregó la Insignia de Oro, en un acto cargado de emoción y gratitud, con Aitor Kerejeta como alcalde. No fue solo un reconocimiento al artista, sino al hijo que ha sabido convertir el paisaje en legado, y que ha contribuido con generosidad a la cultura y al deporte de Hondarribia. Porque en cada pincelada de Sagarzazú hay una promesa cumplida: la de hacer del arte un puente entre la memoria y el porvenir.

 LUIS NAVAS EMAZABEL

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