LA AUSENCIA DE DEFENSA EN LA PRIMERA PARTE Y LAS EXCLUSIONES CONDENAN AL IRUDEK BIDASOA IRUN EN SAINT RAPHAEL 35-32

El partido en el Palais des Sports JF Krakowski dejó al descubierto una verdad incómoda: el Irudek Bidasoa Irun no supo sostener su defensa en la primera mitad. La fragilidad en el repliegue y la falta de contundencia en los duelos individuales permitieron que el Saint-Raphaël Var Handball encontrara espacios con demasiada facilidad. Cada transición francesa era un puñal que atravesaba la retaguardia irundarra, incapaz de imponer un ritmo que frenara la avalancha local. Los primeros minutos(0-2) y (5--6) dieron estabilidad pero los franceses impusieron su ritmo para ponerse por delante en el marcador.
La primera parte fue un espejo roto: mientras que Irudek intentaba recomponer su estructura defensiva, los locales castigaban cada indecisión. El marcador (20-18 al descanso) fue casi un regalo, porque la diferencia pudo ser mayor si no fuera por las intervenciones de Leo Maciel. El problema no fue solo táctico, sino de concentración- Europa no perdona- y la defensa careció de la agresividad necesaria para incomodar a un rival con recursos ofensivos variados.
En la segunda mitad, Bidasoa mostró destellos de reacción, pero la falta de continuidad volvió a ser su condena. Cada acercamiento en el marcador se diluía en errores de concentración, pérdidas de balón y una defensa que nunca terminó de consolidarse. El equipo de Álex Mozas se acercó a dos goles en varias ocasiones, pero nunca supo transformar esa oportunidad en un verdadero punto de inflexión. El rival, con oficio y serenidad, gestionó mejor los momentos determinantes del choque.
Y en medio de esa batalla, emergió la figura de Sergio Pérez, el más destacado del Saint-Raphaël. Su capacidad para encontrar espacios, sumar goles y liderar las transiciones ofensivas fue un recordatorio de lo que significa tener un jugador que no solo ejecuta, sino que interpreta el juego con inteligencia. Pérez fue el símbolo de la diferencia: mientras Bidasoa buscaba continuidad, él la imponía. No fue suficiente la respuesta de Leo Maciel, con 15 intervenciones, dos desde los siete metros, para estabilizar la situación.
CONTINUIDAD PERDIDA
El resultado final (35-32) no es solo un marcador: es un diagnóstico. La defensa de la primera mitad fue insuficiente, y la falta de continuidad en la segunda parte impidió que la reacción tuviera efecto real. El Bidasoa mostró voluntad, pero la voluntad sin estructura es apenas un gesto. El Saint-Raphaël, con recursos y un líder claro, supo aprovecharlo. Eso sí, Irudek logró mantener un marcador asumible para el partido de vuelta.
Ahora, nuevo cambio de registro para recibir el sábado a Logroño en Artaleku a las 17,30 horas. Con una premisa fundamental: recuperar la concentración para defender correctamente, que es el abecé de este deporte. Bueno, en realidad, la base en los deportes colectivos.





