JOXEMI ELDUAYEN, EL TIMONEL SILENCIOSO DEL REMO HONDARRIBIARRA

Hay nombres que no necesitan ruido para dejar huella. Joxemi Elduayen es uno de ellos. Desde hace un par de décadas, es el rostro sereno y firme de Hondarribia Arraun Elkartea: el presidente que ha guiado a la Ama Guadalupekoa por aguas tranquilas y tormentosas, siempre con la brújula del compromiso y la pasión por el remo. Y todo ello con colaboradores de máximo nivel: gestores de maxima confianza, compromiso y extraordinaria discreción.
Bajo su liderazgo, el club ha vivido una de sus etapas más gloriosas: cinco Banderas de La Concha (2005, 2013, 2018, 2019 y 2020) y tres ligas de la ACT (2006, 2014 y 2015). Pero más allá de los títulos, lo que define a Joxemi es su fidelidad a una idea: “El remo como expresión de identidad, como esfuerzo colectivo, como orgullo de pueblo”, explica Elduayen en TELEDONOSTI a Juan Pedro Harocarene, en el programa TELEVERANO.
Nicolás Aguirre —quien conoció al histórico Beñardo Elduayen, su aitona, ganador de las épicas banderas de 1947 y 1948— decía que Joxemi “no grita, pero se le escucha”. El que no busca la foto, pero aparece en todas las que importan. El que no se sube a la trainera, pero la lleva dentro, como se lleva dentro el olor a salitre, el eco de las traineras viejas, el respeto por el mar y por los hombres que lo desafían.
No ha necesitado protagonismo. Ha preferido el trabajo discreto, la gestión paciente, la confianza en un proyecto que ha mantenido a Mikel Orbañanos. En tiempos de cambios constantes, esa continuidad habla de convicción, de respeto mutuo, de una forma de entender el deporte que va más allá de la competición.
Joxemi sigue al frente con la misma mirada que tenía al principio: la de quien sabe que cada palada es historia, que cada regata es una oportunidad para honrar a quienes reman, a quienes animan desde el muelle, a quienes sienten que el verde y el blanco no son solo colores, sino raíces.
Desde Hondarribia, donde el mar enseña que el rumbo se mantiene con carácter, Joxemi Elduayen sigue siendo el timonel que no busca aplausos. Y eso que jugó al fútbol con Pikabea y Unai Emery, pero lo suyo era —y sigue siendo— el remo. Porque su legado no está solo en las vitrinas, sino en el alma de cada remero que se lanza al agua sabiendo que detrás hay alguien que cree, que cuida, que guía.





