JOSEBA AMUNARRIZ, HIJO DEL MAR Y SÍMBOLO DE HONDARRIBIA

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JOSEBA AMUNARRIZ, HIJO DEL MAR Y SÍMBOLO DE HONDARRIBIA

 

En Hondarribia hay un nombre que no se ha forjado solo con los años, sino también con la paciencia del oleaje: Joseba Amunarriz. Es el nombre de un patrón, sí, pero sobre todo el de un hombre que se ha convertido en parte de la identidad de su pueblo. No es la historia habitual de un deportista; es el relato de una vieja complicidad con el mar, el retrato de una figura que ha crecido en la mirada de generaciones enteras. Todavía le recordamos en O Grove, cuando Hondarriba arraun elkartea se adjudicó su primera bandera ACT.

Amunarriz no es únicamente el timonel de una trainera: es una de las voces antiguas de Hondarribia, aquel mozalbete criado entre las piedras del puerto que hoy el pueblo ha elegido como Insignia de Oro, en un gesto de gratitud y admiración tan claro como sincero.

Su trayectoria no es una simple lista de datos —aunque los datos, por sí solos, ya levantarían un monumento—; su trayectoria es la paciencia y el orgullo de un pueblo, porque en cada regata, en cada bandera, en cada victoria, Hondarribia ha visto reflejado algo de sí misma.

En la popa de la trainera, Joseba nunca ha dado solo órdenes: ha guiado a su gente, ha sostenido una confianza colectiva depositada sobre la ola, una relación que se ha ido fortaleciendo con los años. Ser un buen patrón es cuestión de técnica; ser un gran patrón es convertirse en el espejo de un pueblo. Y en ese espejo aparece Amunarriz: firme, honesto, hecho para el trabajo, y siempre con la mirada puesta en los suyos.

Las cinco Banderas de la Concha, las ligas, los campeonatos… El palmarés tiene su brillo, pero el brillo de Joseba no es metálico. Es un brillo más popular, el que se escucha en un “nuestro Joseba” en el puerto a primera hora, el que se siente en las calles la víspera de una regata, el que se desborda en la sonrisa colectiva tras una victoria.

Por eso Hondarribia no le ha entregado un premio; le ha entregado un pedazo de su corazón. La Insignia de Oro no es una medalla: es una frase que dice un pueblo —“estamos contigo, y tú eres de los nuestros”—.

Así, Amunarriz no es solo un patrón: es la memoria viva de Hondarribia, el protagonista de un capítulo largo y hermoso escrito entre las olas. Con los años, el propio pueblo se lo ha reconocido: además de hijo del mar, es hijo de su gente. Y hoy, tamién sigue con sus compjañeros más jóvenes impartiendo oficio,magisterio, espíritu verde. El espíritu de Hondarribia Arraun elkartea, el espíritu de la gran familia verde.

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