JOSÉ ANTONIO SALAS:VOZ DE GAZTELUBIDE Y CAPITÁN DEL ALARDE DE IRUN

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JOSÉ ANTONIO SALAS:VOZ DE GAZTELUBIDE Y CAPITÁN DEL ALARDE DE IRUN

 

 

 

Hay vidas que se confunden con la historia de las instituciones que aman. La de José Antonio Salas fue una de ellas. Su nombre quedó entrelazado para siempre con Gaztelubide, la sociedad gastronómica de la Parte Vieja donostiarra, a la que dedicó más de dos décadas de presidencia y toda una vida de afecto.

Nacido en Beasain y criado en Irun, abogado de formación y agente de aduanas de profesión, Salas supo que su verdadera vocación estaba en la música y en la vida social. Su biografía se dibuja entre coros, tamborradas y homenajes, entre la solemnidad de los actos oficiales y la alegría popular de los carnavales. Fue directivo de la Real Sociedad en tiempos de Luis Uranga, testigo privilegiado del último partido en Atotxa, y cantor incansable en el Coro Easo.

Pero su rostro más reconocible fue el de presidente de Gaztelubide entre 1986 y 2009. Bajo su batuta se celebró el 75º aniversario de la sociedad, se editó el libro conmemorativo y se entregaron distinciones que hoy forman parte de la memoria colectiva. Su estilo era el de un hombre vital, capaz de resolver crisis con maestría y de convertir cada encuentro en una fiesta compartida.

El Orfeón de la Castaña fue su otra gran pasión. Con él recorrió Europa, América y Asia, llevando la música vasca hasta casas vascas, autoridades y, en una ocasión memorable, hasta el Vaticano. Allí donde viajaba, conseguía que las voces de Gaztelubide resonaran como embajadoras de una cultura que él defendía con entusiasmo. Además era un hombre vinculado a Irungo Atsegiña, desde la época de Eduardo Cortijo, y fue un clásico participante en los actos populares con el "Orfeón de la Castaña". Espcialmente en las comidas de aniversario.

El Alarde de Irun

No se puede entender la figura de José Antonio Salas sin mencionar su relación con el Alarde de Irun. Entre 1972 y 1981 ejerció como capitán de caballería, un cargo que asumió con el mismo rigor y pasión que todo lo que emprendía. Bajo su mando, la caballería desfiló con elegancia y solemnidad, convirtiéndose en símbolo de continuidad y respeto a la tradición. Para él, el Alarde era más que una fiesta: era un acto de identidad colectiva, un espejo en el que se miraba la ciudad. Su presencia a caballo, firme y serena, quedó grabada en la memoria de quienes vivieron aquellos años.

 Su huella

  • Fue un hombre vital, amante de la música y las tradiciones populares: Carnavales, Caldereros, Tamborrada.

  • Supo mantener viva la esencia de Gaztelubide y proyectarla internacionalmente.

  • En el Alarde, su figura de capitán de caballería reforzó la unión entre la solemnidad militar y la emoción popular.

 Despedida

Su despedida, rodeado de su esposa, sus hijos y nietos, fue serena. Y hoy, mientras el coro de Gaztelubide entona las canciones que tantas veces compartió, Donosti e Irun recuerdan a un hombre que hizo de la tradición un acto de amor.

José Antonio Salas no fue solo presidente: fue voz, fue memoria, fue capitán, fue puente entre generaciones. Y en cada tambor, en cada acorde, en cada galope del Alarde, seguirá latiendo su legado. FOTO EL IRUNÉS

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