IRUN LLORA A SU REFERENTE DE HUMANIDAD: AGUSTÍN UGARTE

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IRUN LLORA A SU REFERENTE DE HUMANIDAD: AGUSTÍN UGARTE

Agustín Ugarte Manterola ha cerrado este viernes, a los 93 años, el ciclo de una vida que fue, más que biografía, un cauce de solidaridad. Fundador y presidente de Behar Bidasoa, permaneció en activo hasta casi el último aliento, alentando al voluntariado, celebrando cada logro que llegaba desde Kabuga y otros rincones donde la esperanza se abría paso. Su compromiso, constante y luminoso, fue brújula y ejemplo.

El próximo año se cumplirán cincuenta años de aquel primer lazo entre Kabuga e Irun, germen de lo que después sería Behar Bidasoa. En esa semilla estuvo Agustín, junto a José Ramón Amunarriz, poniendo voz y rostro a un sueño de justicia compartida. Ese vínculo histórico lleva su huella: la visión de un mundo más humano, más justo, más solidario.

Quienes caminaron con él recuerdan su energía serena, su capacidad para unir a personas distintas en torno a un mismo horizonte. Viajó varias veces a Kabuga, no como visitante, sino como hermano que escucha, que se detiene ante las familias beneficiarias y reconoce en ellas la dignidad que nos iguala. Esa mirada cercana es la que dio forma a Behar Bidasoa.

La ciudad de Irun le entregó en 2010 la Medalla de Oro, y en aquella ceremonia dejó palabras que hoy se leen como testamento: “Creer en que es posible un mundo más justo, desde el respeto a la diferencia, renunciando al egoísmo y haciendo sitio en nuestra vida a los más necesitados”. La Diputación Foral de Gipuzkoa, por su parte, creó un premio con su nombre, perpetuando la memoria de quien dedicó toda su existencia a la cooperación internacional.

Hoy, Behar Bidasoa transmite su pésame a la familia, a las amistades, a todos los que compartieron camino con él. Pero más allá del duelo, queda la certeza de que su legado seguirá latiendo en cada proyecto, en cada vida transformada por el trabajo que él inició. Porque Agustín Ugarte no se marcha del todo: permanece en la memoria del Bidasoa, como esas mareas que regresan siempre, recordándonos que la solidaridad es también una forma de eternidad. 

FOTO: BEHAR BIDASOA

 

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