IRUN, KILÓMETRO CERO DEL ALMA PEREGRINA

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IRUN, KILÓMETRO CERO DEL ALMA PEREGRINA

 

El granito pesa media tonelada, pero su carga simbólica es infinitamente mayor. En el jardín que abraza el Puente de Avenida, donde la frontera se convierte en promesa, Irun ha decidido plantar un mojón oficial del Camino de Santiago. 

No es solo piedra: es memoria, es futuro, es el primer latido de una travesía que, como dijo la alcaldesa Cristina Laborda, “para muchas personas, comienza aquí, en nuestra ciudad”.

La pieza, sobria y solemne, lleva grabado un número que no es cifra sino destino: 842 km. Esa es la distancia que separa Irun de la Catedral de Santiago, pero también la que une a miles de peregrinos con su propósito, su fe o su búsqueda. En su frontal, la flecha amarilla y la concha de vieira apuntan hacia el oeste, como si el granito supiera que el camino no se anda solo con los pies.

 Un símbolo que habla

La instalación forma parte del programa internacional Símbolos Jacobeos en el mundo, que busca sembrar mojones en enclaves singulares. Cada uno de ellos, idéntico a los que se encuentran en Galicia, representa “el espíritu de hospitalidad, esfuerzo y convivencia que ha acompañado a millones de peregrinos a lo largo de los siglos”, según fuentes municipales.

Pero en Irun, ese espíritu tiene rostro. Este fin de semana, más de 150 representantes de asociaciones jacobeas se reúnen en la ciudad para celebrar el Encuentro Anual de Amigos del Camino. En palabras de Laborda, “este flujo constante de visitantes supone también un impulso importante para la economía local, porque dinamiza la hostelería, el comercio y los servicios”.

 Hospitalidad con uniforme

El domingo, en un gesto cargado de gratitud, la Policía Local de Irun recibirá el título de Hospitaleros Honoríficos. No es un reconocimiento cualquiera: es la confirmación de que el uniforme también puede ser abrigo. “Acompañan, orientan y cuidan a quienes inician aquí su ruta hacia Compostela”, explicó la organización del evento.

Durante la clausura, el bordón jacobeo —bastón que simboliza la unión entre los Caminos— pasará a manos de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Güemes, en Cantabria. Un relevo que no solo marca el fin de un encuentro, sino la continuidad de una hermandad que trasciende territorios.

 Cifras que también cuentan

Desde febrero hasta septiembre, el albergue de peregrinos de Irun ha acogido a 7.644 caminantes, con una media diaria de 32. Aunque la cifra representa un descenso del 4,8% respecto al año anterior, no disminuye el valor de cada paso dado. Porque como escribió un experto en unoa de sus crónicas: “El número importa menos que el alma que lo habita”.

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