IRUN 2040, ¿PLAN ESTRATÉGICO O ESTRATEGIA PARA EL PLAN?

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IRUN 2040, ¿PLAN ESTRATÉGICO O ESTRATEGIA PARA EL PLAN?

El Ayuntamiento de Irun ha lanzado el diseño del Plan Estratégico Irun 2040, una hoja de ruta que pretende anticipar los retos de las próximas décadas. La iniciativa es ambiciosa, necesaria y oportuna. Pero también plantea preguntas incómodas: ¿qué ciudad queremos construir y quién decide cómo será?

La alcaldesa ha hablado de sostenibilidad, vivienda, movilidad, servicios públicos. Ha dicho que “cada generación ha tenido su Irun” y que ahora toca pensar en el siguiente. Es cierto. Pero pensar no es lo mismo que planificar. Y planificar no es lo mismo que transformar.

El riesgo de estos planes a largo plazo es que se conviertan en documentos decorativos: bien redactados, con gráficos atractivos, pero desconectados de la realidad cotidiana. ¿Qué sentido tiene hablar de Irun 2040 si no resolvemos Irun 2025? ¿Cómo se articula un modelo de ciudad cuando hay barrios que siguen esperando equipamientos básicos, espacios públicos dignos o soluciones habitacionales urgentes?

La participación ciudadana será clave, dicen. Pero la participación no puede ser una casilla que se marca en el proceso. Debe ser una conversación real, abierta, incómoda si hace falta. No basta con preguntar qué queremos. Hay que escuchar lo que duele, lo que falta, lo que no funciona.

El plan puede ser una oportunidad para repensar Irun desde sus márgenes: desde los jóvenes que se van porque no encuentran vivienda, desde los mayores que no pueden subir escaleras, desde los comerciantes que ven cómo el centro se vacía, con el Mercado incluido, desde los vecinos que ven cómo se derriban memorias para levantar promesas.

Irun 2040 no debería ser solo una estrategia técnica. Debería ser un relato compartido. Un pacto entre generaciones. Un compromiso con la ciudad que somos y con la que aún no sabemos ser.

Si el plan logra eso, será más que un documento. Será una brújula.

 

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