IRUDEK BIDASOA IRUN SE MIDE A NIMES Y DESCUBRE QUE EL CAMINO YA EMPIEZA A TENER FORMA

Hay partidos que no se ganan pero se comprenden, y en esa comprensión se encuentra a veces una victoria más íntima que la del marcador. Irudek Bidasoa Irun cayó 35–30 ante un Nîmes Gard que, además de ser el cuarto presupuesto del balonmano francés, lleva semanas de trabajo por delante y exhibe esa condición tan suya de equipo rocoso, impermeable al vaivén y experto en convertir cada error ajeno en una pequeña sentencia. Al descanso, el 17–14 ya anunciaba que la tarde sería áspera, pero también reveladora.
Porque iIrudek Bidasoa Irun, que venía de la víspera con la sensación de no haber encontrado todavía su respiración, se reconoció por fin. Y lo hizo en un escenario que merece ser contado con calma: este I Torneo Internacional Lurraldea Gara, levantado con mimo por el Bidasoa, con la colaboración de Anglet Biarritz Olympique organizado con una precisión que recuerda a las cosas hechas con orgullo y sostenido por un público que llenó Angelu con esa mezcla de curiosidad y afecto que solo aparece cuando un torneo nace con vocación de quedarse.
El torneo, conviene subrayarlo, ha sido una bendición para cualquiera que entienda la pretemporada como un laboratorio y no como un trámite. Organización satisfactoria, nivel competitivo alto, pabellón lleno, horarios ajustados, estilos distintos, exigencia real. Un torneo útil, honesto, que permite medir proyectos en construcción frente a rivales que ya viven en otra altura presupuestaria y en otro momento de maduración. Lurraldea Gara ya está aquí, y para quedarse.
Y en ese paisaje, el Bidasoa salió a la final con un gesto distinto. Mozas apostó por un siete joven —Skrzyniarz, Gastaminza, Mujika, Sladkowski, Raix, Nieto y Tuà— que promedia 24 años y que resume bien la intención del club: crecer desde la juventud, equivocarse sin miedo, aprender deprisa. La defensa, más viva que el viernes, pagó peajes en forma de exclusiones y siete metros, pero también trajo consigo una portería que sostuvo con dignidad: 8 paradas de Skrzyniarz, otras 8 de Faílde, y la sensación de que el equipo, cuando defiende con intención, encuentra manos que acompañan.
La primera parte fue un intercambio honesto, de esos que se juegan sin cálculo, con Nieto marcando el ritmo y, sobre todo, con la aparición de Niko Mindegia, que volvió a demostrar que hay jugadores que no solo dirigen, sino que piensan el partido. Mindegia tiene esa cualidad que no se entrena: la de ver medio segundo antes lo que va a ocurrir, la de elegir la pausa cuando todos corren, la de encontrar un ángulo que nadie más había visto. Su entrada dio al equipo un aire distinto, más maduro, más consciente, más suyo. En un partido de agosto, esa lucidez vale más que un gol.
Pero llegó la reanudación, y ahí Nîmes enseñó por qué es lo que es: un equipo grande, trabajado, sólido, que no se precipita ni cuando huele sangre ni cuando la pierde. En diez minutos, los franceses convirtieron cada error bidasotarra en un pequeño castigo, y el marcador saltó del 17–14 al 23–17 como quien pasa una página sin mirar atrás. Después llegó el 26–19, y con él la tentación de bajar los brazos. Solo la tentación, porque, el ADN del Bidasoa tiene otros parámetros.
El Bidasoa eligió otra cosa. Eligió competir, que es la forma más digna de perder. Activó el doble pivote con Salinas y Jevtic, Faílde sostuvo desde la portería y el equipo llegó a disponer de balón para ponerse a tres goles. La Peña Bidasotarrak, que había cruzado la muga para animar, lo reconoció con aplausos que sonaban a gratitud más que a consuelo.
Nîmes, con sus 6,5 millones de euros, su oficio y su roca, no se dejó enredar. Ganó porque es mejor ahora, porque está más hecho, porque tiene más tiempo y más músculo. Pero el Bidasoa, que sabe que el camino es largo y que la pretemporada es apenas un prólogo, se marcha de Angelu con una certeza que vale más que un trofeo: este equipo empieza a parecerse a sí mismo, y en ese parecido se encuentra la promesa de lo que vendrá.
El torneo, que ha nacido con alma y con intención, ya tiene su primera historia que merece ser contada.
35 - Nîmes Gard (17+18). Billy-Legrand, Gibernon (4), Kusio (1), Gibelin (3), Derisbourg (5), Anquetil, Kaczor (2); Stasiuk, Lafosse (3), Schroder (2), Vincent (7, 2 p.), Kamtchop-Baril (4), Faustin (3, 2 p.), Gaumier, Onodi-Janouskuti (1).
30 -
IRUDEK Bidasoa Irun (14+16). Skrzyniarz, Gastaminza (4), Mujika (3), Sladkowski (1), Raix (2), Nieto (4, 2 p.), Tuà; Faílde, Jevtic, González (5, 2 p.), Furundarena, Salinas (4), Arruti, Martín (2), Nevado (3), Mindegia (1). Magalhaes (1).
Parciales. 3-4, 7-6, 8-7, 11-9, 13-12, 17-14; 21-16, 26-19, 28-23, 30-26, 33-29, 35-30
FOTO CD BIDASOA EN ANGELU. INSTAGRAM





