IRUDEK BIDASOA IRUN SE DESANGRA EN EL CLÁSICO: LESIONES, ERRORES Y EXCLUSIONES LO CONDENAN

El conjunto irundarra, valiente pero lastrado por las lesiones, un arbitraje dispar y su propia fragilidad en los minutos calientes, cayó en el Palau Olimpic d’esports (32-29) tras haber acariciado la victoria. La épica de Maciel y el empuje de Valles no bastaron para frenar el castigo de las pérdidas y las sanciones.
El Irudek Bidasoa Irun volvió a sufrir la maldición de los clásicos en Granollers. Lo tuvo en la mano, lo peleó con orgullo, pero terminó entregando el partido en un desenlace que recordó demasiado a la pesadilla de 2024. El marcador (32-29) fue la sentencia de un choque que se decidió en los detalles: errores propios, exclusiones en cascada y la incapacidad de sostener la ventaja en el tramo final.
El arranque fue un pulso de porteros: Leo Maciel, imperial, sostuvo a los guipuzcoanos frente a un Krivokapic que respondió con reflejos. Nacho Valles, con rabia y liderazgo, se convirtió en el motor ofensivo, asistiendo a Esteban Salinas y castigando cada grieta catalana. El parcial de 0-4 tras el descanso, coronado por Rodrigo Salinas, encendió la ilusión amarilla: el 17-19 era un golpe de autoridad en territorio hostil.
Pero el guion se torció. El rosario de exclusiones —siete contra dos, la mayoría a partir del minuto 39— desarmó al equipo de Álex Mozas. Las pérdidas en momentos clave y la falta de continuidad defensiva abrieron la puerta a un Granollers que supo aprovechar la inspiración tardía de Freitas y la eficacia de Franco desde los siete metros.
El último aliento visitante llegó con el 21-23, la última ventaja de dos goles. A partir de ahí, el Bidasoa se desangró entre, inferioridades y errores, que pesaron como una losa. El clásico se escapó otra vez, dejando al equipo con la sensación de que la victoria estaba ahí, al alcance, pero se evaporó en el aire del Vallès.
Ahora, la mirada se centra en Artaleku. El sábado, ante Cuenca, el Bidasoa tiene la oportunidad de cerrar la primera vuelta con 21 puntos y un triunfo que sirva de desquite. Porque lo que se perdió en Granollers no fue solo un partido: fue un aviso de que los pequeños detalles siguen siendo la frontera entre la épica y la derrota.
EL BIDASOA NO PUDO GANAR EN GRANOLLERS( FOTO XAVIER SOLANAS)





