IRUDEK BIDASOA IRUN ENCALLA EN MADEIRA Y PIERDE 40-32 ANTE MARÍTIMO

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IRUDEK BIDASOA IRUN ENCALLA EN MADEIRA Y PIERDE 40-32 ANTE MARÍTIMO

El análisis de este partido no permite paños calientes ni explicaciones periféricas. Cuando se encajan 40 goles en Europa, el diagnóstico no reside en la mala suerte, en el viaje a Funchal ni en otras excusas. El balonmano de alto nivel exige una premisa innegociable: la disciplina defensiva y el rigor en el equilibrio táctico. Y en Funchal, el Bidasoa careció de ambas.

Desde la perspectiva puramente analítica, el choque se quebró por la incapacidad estructural para descifrar y ajustar el ataque de siete contra seis propuesto por el Marítimo. Cuando un rival vacía su portería para atacar con superioridad posicional, el sistema defensivo requiere una actividad máxima de piernas, ayudas constantes en los pares y, sobre todo, una lectura inmediata para cerrar los pasillos interiores. El Bidasoa fue un equipo reactivo, siempre un tiempo por detrás del balón, permitiendo que la circulación lusa encontrara lanzamientos cómodos sin necesidad de arriesgar en la transición. Y el Marítimo trabajó el ataque posicional sin nada especial ni valores excelsos. Pero, si grave fue la fragilidad en el 6:0 propio, no menos determinante resultó el descontrol ofensivo en la primera mitad. Cinco pérdidas no forzadas en los primeros once minutos ante una defensa cambiante (entre el 6:0 y el 5:1) son una concesión inasumible ante el Marítimo. Esas pérdidas alimentaron la confianza local y precipitaron un marcador al descanso (20-13) que ya condicionó de forma casi irreversible el resto del choque. En el balonmano moderno, regalar la primera parte es dimitir del partido. Porque encajar 20 goles, ni te cuento.

Hubo, sin embargo, un momento técnico clave que retrata la falta de madurez con la que se afrontó el encuentro: los cuatro minutos de superioridad numérica tras la doble exclusión de Délcio Pina en el minuto 40. Con 28-20 en el electrónico, el partido ofrecía una ventana estratégica clara para pausar el juego, asegurar la circulación hasta el extremo o el pivote, recortar distancias y meter el miedo en el cuerpo al rival. El parcial de 1-2 en ese tramo de 7 contra 5 fue un castigo autoimpuesto. Faltó frialdad y liderazgo en la primera línea para gestionar el tempo de la posesión.

Las derrotas en Europa deben servir como lección pedagógica. Este equipo tiene calidad y lo ha demostrado con su racha previa de cinco victorias, pero en las competiciones continentales la efectividad en el lanzamiento de seis metros y la contundencia en el centro de la zaga no son negociables. Toca trabajar desde la autocrítica, corregir el balance defensivo y recuperar la identidad táctica de inmediato. Por cierto Irudek no sufrió ninguna exclusión. En Europa….es letal.

40 - CS Marítimo (20+20): Teixeira (1), Santos (5), Borges (5), Costa (5), Oliveira (3), Miers (1), Kelm (4); Moreno (10), Dos Santos (1), Guise, Dawkins (3), Basílio, Carvalho, De Almeida (1), França, Gonçalves (1).

32 - Irudek Bidasoa Irun (13+19): Faílde, González (8), Martín (4), Sladkowski (3), Peciña (1), Iribar, Magalhaes (3); Skrzyniarz, Cavero, Tuà (1), Furundarena (2), Salinas (1), Mujika (2), Nevado (4), Nieto (2), Mindegia (1).

Parciales cada 5 minutos: 2-2, 6-3, 10-5, 13-9, 17-11, 20-13; 24-14, 27-20, 29-23, 33-25, 38-29, 40-32 (final).

Árbitros: Lucas Hellbusch y Darnel Jansen (Alemania). Excluyeron por parte local a Santos (38'17) y a Pina en dos ocasiones consecutivas (40'17 y 40'17). El Bidasoa finalizó el encuentro sin exclusiones.

Incidencias: Partido correspondiente a la 2.ª jornada de la fase de grupos de la EHF European League, celebrado en el Pavilhão do CS Marítimo de Funchal ante unos 700 espectadores.

Foto fabio Silva. Mozas, preocupado en Funchal.

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