EL REAL UNIÓN Y EL MIRANDÉS HONRAN EL CENTENARIO DEL STADIUM, LA CASA QUE LEVANTÓ ECHEANDÍA GAL

El Stadium Gal cumplía cien años y el ambiente lo sabía. No era una tarde cualquiera: era una de esas fechas que obligan a mirar hacia atrás y hacia adelante al mismo tiempo. El Mirandés llegó con la intención de sumarse a la celebración, pero pronto entendió que el Real Unión no estaba para homenajes vacíos. El centenario exigía fútbol, intensidad y respeto por la historia. Y ambos equipos lo ofrecieron.
El partido arrancó con un ritmo alto, aunque el Real Unión tardó unos minutos en ajustar su presión. El Mirandés, cómodo en la salida, logró superar las primeras acometidas irundarras y empujar el juego hacia campo local. Pero incluso en ese tramo, el Gal ya tenía dueño emocional: los de Ramsés Gil jugaban con intención, con ese punto de orgullo que aparece cuando las gradas están llenas y el escudo pesa más de lo habitual.
La primera parte tuvo un protagonista silencioso pero decisivo: Galarza. Su duelo con Aritz Aranbarri y Peru Rodríguez fue una batalla sin adornos. Galarza hizo daño. Mucho daño. Les ganó cuerpo, les ganó tiempo, les ganó aire. Cada choque era una pequeña victoria, cada balón dividido una forma de inclinar el campo. Su trabajo permitió que el Real Unión respirara arriba y que las jugadas nacieran donde más duele.
A partir de esa superioridad en la zona caliente, el Unión empezó a construir. Merquelanz, con su zurda templada, dio sentido a las posesiones. Cada vez que recibía, el Mirandés retrocedía medio metro, como si el balón en sus pies activara un mecanismo de alarma. No necesitó grandes alardes: le bastó con controlar, con elegir, con dar pausa. Sangalli, por su parte, fue el jugador que acelera, que roba, que da continuidad. Su presencia en la presión y en la frontal fue una amenaza constante. Entre ambos dibujaron un fútbol que incomodó al Mirandés, que se vio obligado a correr detrás del balón y a defender más de lo que pretendía.
El Mirandés, acostumbrado a mandar, se encontró atrapado en un escenario que no dominaba. Le costó progresar, le costó sostener la pelota, le costó encontrar a sus hombres de banda. Y cuando lo hacía, el Real Unión respondía con oficio: ayudas rápidas, basculaciones precisas, una lectura defensiva que obligaba al Mirandés a jugar siempre un pase más de lo que quería. El partido se convirtió en un pulso táctico, en una lucha por el espacio y el ritmo.
La segunda parte fue un intercambio de golpes. El Mirandés encontró el 0-1 en una acción aislada, nacida de un error en la salida de balón, que concretó Uzkudun en el minuto 63. Gal se quedó en silencio unos segundos, como si necesitara procesar lo que acababa de ver. Pero el Real Unión reaccionó como reaccionan los equipos que creen en lo que hacen: rápido, con determinación, sin dramatismos. Medina empató en el minuto 66, con un disparo seco desde la frontal, fruto de otra pelea de Galarza que dejó el balón suelto en zona de peligro.
El 1-2 visitante llegó cuando menos se esperaba, en una jugada que parecía controlada y que Riki convirtió a los 70 minutos en un pequeño truco de magia. Pero el Unión no se descompuso. Siguió insistiendo, siguió empujando, siguió creyendo. Y cuando el partido entró en ese territorio emocional que es el minuto noventa en el Stadium Gal, apareció Sangalli para firmar un gol en el minuto 90+4, que ya pertenece a la memoria del centenario: falta directa, golpeo limpio, balón a la escuadra. Un gol que no necesita adjetivos: basta con decir que la puso donde no llega nadie.
Los últimos minutos fueron un intercambio de voluntades. Nadie se dejó ir. Nadie bajó los brazos. El Mirandés buscó el tercero con lo que le quedaba; el Unión, espoleado por la grada, quiso completar la remontada. No hubo más goles, pero sí hubo fútbol, tensión, emoción. Lo suficiente para que el partido quedara grabado como una pieza digna de la efeméride. El centenario del Stadium Gal.
Ficha: Real Union: Tena; Medina, Gaizka (Paul Álvarez, m. 69), Pola, Álvaro Mateo (Yassin, m. 79);Gaubeka (De la Mata, m. 69); Sangalli; Merquelanz (Azkune, m. 69), Ander Martín (Mancisidor, m. 79), Unai García; Galarza
CD Mirandés:Jesús; Aguirregabiria, Aritz Aranbarri, Peru, Rodriguez, Pablo; (Pedernales, m. 79); Riki (Hodei, m. 79), Markel Lozano, Raúl, Dorrio (Aron, m. 60);Uzkudun (Julen, m.79), Unzueta (Auria, m. 66)
Goles: 0-1, m. 63, Uzkudun.1-1, m.66, Medina. 1-2, m. 70, Riki. 2-2, m. 90+4, Sangalli. Incidencias: Lleno el Stadium Gal que cumplía 100 años, con una nutirida representación de hinchas del Mirandés.
Foto: Gol de Sangalli. TXINGUDI RADIO





