EL REAL UNIÓN RECIBE UN GOLPE CRUEL AL CAER EN LA PRIMERA ELIMINATORIA ANTE EL SESTAO RIVER

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EL REAL UNIÓN RECIBE UN GOLPE CRUEL AL CAER EN LA PRIMERA ELIMINATORIA  ANTE EL SESTAO RIVER

El fútbol, ese juego de detalles y pulsos invisibles, volvió a mostrar su rostro más ingrato al Real Unión en su visita a Las Llanas. El conjunto irundarra cayó por la mínima (1-0) ante el Sestao River en un duelo que, más allá del marcador, dejó sensaciones encontradas: dominio intermitente, ocasiones claras, y una derrota que se gestó en el instante más vulnerable, justo al inicio de la prórroga.

Lectura táctica, entre el control y la frustración

El Real Unión salió con intención, con las líneas adelantadas y una clara vocación de protagonismo. Tellechea, incisivo por el flanco izquierdo, fue el primero en agitar el duelo con dos internadas que obligaron al River a replegarse. El equipo local, dirigido por Aitor Calle, mostró orden defensivo y una estructura sólida, aunque sin excesiva profundidad en los primeros compases. A medida que el reloj avanzaba, el partido se volvió más físico, más trabado. La media hora trajo consigo las primeras ocasiones de peligro: Unai García, con un remate acrobático tras centro de Tellechea, obligó a Iru a una intervención de reflejos felinos. Fue el primer aviso serio de los irundarras.

Segundo acto: el Real Unión acaricia el gol

La segunda mitad fue, sin duda, el tramo más lúcido del Real Unión. Arruti, con pausa y precisión, filtró un balón que dejó a Unai García en posición de remate, aunque sin fuerza suficiente para batir a Iru, hijo del mitico cancerbero del Athletic.Poco después, Miguélez tuvo el partido en sus botas: Casi mano a mano ante Iru, que volvió a resolver. El rechace cayó de nuevo en los pies del delantero, pero no puedo marcar. Soroeta, que entró en el  minuto 62, aportó dinamismo pero también polémica: su gol con la mano fue anulado y sancionado con amarilla. El  Real Unión rozaba el premio, pero el fútbol, como tantas veces, se reservaba su puñalada.

La prórroga: un error, un castigo 

Apenas iniciado el tiempo extra, en el minuto 92, un centro de Barbarín desde la derecha fue mal despejado por la zaga irundarra. El balón quedó muerto en la frontal y Gomeza, con temple y precisión, lo colocó lejos del alcance de Lander Emery. Un mazazo. El River, que había resistido y especulado, encontró oro en el momento más inesperado. Cuántas veces recordé en la narración a Javier Garmendia-padre- con la famosa "caida", y la segunda jugada.

Conclusión: luces y sombras

El Real Unión mostró tramos de buen fútbol, especialmente en la segunda mitad, pero pagó con la derrota su falta de acierto en los metros finales. La derrota, aunque dolorosa, deja lecturas positivas: el equipo compite, genera, y tiene margen de mejora. Pero también deja una advertencia: en partidos de eliminación directa, el margen de error es mínimo. El camino en la Copa Federación se detiene aquí, pero el curso apenas comienza. Y si algo quedó claro en Las Llanas, es que este Real Unión tiene alma para pelear.

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