El MULTIUSOS VUELVE A ESCENA: ¿MENOS ÉPICA, MÁS REALIDAD ?

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El MULTIUSOS VUELVE A ESCENA: ¿MENOS ÉPICA, MÁS REALIDAD ?

El Ayuntamiento de Irun presentó el viernes, con gesto de alivio y tono de “ahora sí”, la nueva versión del Pabellón Multiusos, ese proyecto que lleva años circulando por despachos, ruedas de prensa y promesas sucesivas sin que nadie haya visto todavía una sola máquina en Ficoba. La alcaldesa, Cristina Laborda, defendió la nueva propuesta como “viable, responsable y compatible con los proyectos estratégicos de la ciudad”, una frase que, repetida tantas veces en política local, suele significar que el plan anterior era todo lo contrario.

La imagen difundida —render luminoso, cielo azul, gente feliz entrando al pabellón— pretende transmitir que esta vez va en serio. Pero la realidad es más prosaica: el proyecto se recoloca junto al tercer pabellón de Ficoba, en la huella del cuarto que nunca llegó, y se abarata en más de diez millones gracias a la supresión del parking subterráneo y de la urbanización exterior. Es decir, se ajusta a lo que Irun podría pagar.

El dinero, siempre el dinero

El coste final rondaría los 51 millones de euros, IVA incluido. El Ayuntamiento pone 11 y espera que Gobierno Vasco y Diputación aporten 20 cada uno. La diputada foral de Deportes, Goizane Álvarez, acudió a la presentación para certificar el apoyo de la institución foral, aunque dejó claro que “el liderazgo es del Ayuntamiento”, una forma elegante de recordar quién firma y quién paga.

El Gobierno Vasco, de momento, ha recibido la propuesta y la petición de reunión. Nada más. En política, los silencios también tienen presupuesto.

La sospecha electoral, inevitable

Preguntada por si este anuncio llega con aroma preelectoral, Laborda respondió que “eso podría haber sido hace cuatro años”. La frase, más defensiva que convincente, no disipó la sensación de que el Multiusos aparece y desaparece del debate público con una precisión casi matemática: siempre vuelve cuando toca demostrar que se está haciendo algo, aunque ese “algo” siga siendo un anteproyecto.

La alcaldesa insistió en que no es humo: hay imágenes, estudio económico y dinero reservado. Pero también admitió que “no nos corresponde hablar de plazos”. Una forma de decir que el proyecto depende de otros, y que la responsabilidad del retraso —si llega— también será de otros.

El Bidasoa, paciente y resignado

El presidente del C.D. Bidasoa, ausente por cuestiones ligadas al club, envió un mensaje breve y diplomático: “Necesitamos que las instituciones lleguen a acuerdos por el bien del club”. Traducido al lenguaje de la grada: Artaleku sigue siendo el mismo pabellón que la EHF declaró inadecuado en 2019, y el club lleva siete años esperando que alguien cumpla lo prometido.

Mientras tanto, Viena mira hacia otro lado y en Irun se sigue hablando de “necesidad”, como si repetir la palabra fuera a construir el edificio.

Conclusión: la ciudad ya ha escuchado esto antes

El Ayuntamiento asegura que esta vez el proyecto es real, posible y sostenible. Puede ser. Pero la ciudadanía, que ha visto pasar versiones, ubicaciones, cifras y discursos, ya no se impresiona con un render ni con una rueda de prensa. El Multiusos de Irun no necesita más anuncios: necesita decisiones.

Y, sobre todo, necesita que quienes deben poner el dinero lo digan sin rodeos. Porque en esta ciudad, los grandes proyectos no se retrasan por casualidad: se retrasan porque alguien, en algún despacho, decide no acelerarlos.

 

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