EL MONTAÑERO IRUNDARRA KARLOS SANTIAGO ETXEBERRIA FALLECE EN EL CARLIT (PIRINEOS FRANCESES)

Foto: ruteandopro
El Pico Carlit, esa cumbre solitaria que se alza como vigía de los Pirineos Orientales, ha vuelto a teñirse de luto. A sus 2.921 metros, donde el cielo se confunde con la roca y la niebla se enrosca como presagio, ha caído un hombre que conocía el monte como quien conoce los latidos de su propio corazón.
Karlos Santiago Etxeberria, montañero de Irun, de 67 años, ascendió junto a su compañera de vida, Kontxi Erro, hermana del lesakarra Xabier Erro, hasta la cima. Lo que debía ser una jornada de comunión con la naturaleza se tornó tragedia en el descenso, cuando el vacío se abrió bajo sus pies en la vertiente este. La niebla, traicionera y espesa, ocultó el peligro. Su esposa, ilesa pero desgarrada, dio la voz de alarma. El helicóptero llegó, pero ya era tarde: el Carlit había decidido guardar silencio.
Karlos no era un aficionado. Era parte de Irungo Mendizaleak, alma de Bortziriak, exprofesor de EHU, exconcejal abertzale en Lesaka, caminante incansable de las cumbres vascas, ahora residía en Hondarribia. Su nombre se suma a una lista que duele: Martín Solís, perdido en Jaizkibel en 2023; Marcos Elgorriaga, vencido por el monte Saioa este mismo año. Tres muertes en dos años. Tres hombres que no temían al monte, pero que encontraron en él su último refugio.
El monte no perdona, pero tampoco olvida. Cada paso que damos sobre sus laderas lleva el eco de quienes ya no volverán. Y en cada cima, el silencio habla.





