EL CD BEHOBIA CELEBRA SU 50 ANIVERSARIO EN UN ACTO QUE REIVINDICA LA IDENTIDAD Y LA FUERZA DEL CLUB

El centro cívico Palmera-Montero-también Behobia- acogió un homenaje que trascendió la formalidad institucional para convertirse en un ejercicio colectivo de memoria y pertenencia. La alcaldesa Cristina Laborda, el concejal Borja Olazabal y Joseba Ibarburu —en representación de la Real Sociedad— acompañaron a un club que, a orillas del Bidasoa y frente a la Isla de los Faisanes, ha construido durante cinco décadas un modelo deportivo y humano profundamente arraigado en la vida del barrio.
Un acto que devuelve al barrio su propia historia
La celebración del 50 aniversario del CD Behobia - presidido por Ángel Varona-no se vivió como una mera presentación, sino como un acontecimiento que devolvió al barrio la conciencia de su propio recorrido. Desde los primeros compases del acto se percibió que lo que allí se reunía no era únicamente un club, sino un entramado de afectos, de generaciones entrelazadas, de recuerdos que han sobrevivido al paso del tiempo y que hoy, en la Plazoleta, parecían reclamar su lugar con la serenidad de lo que ha sido construido con paciencia y verdad.
La presencia de la alcaldesa Cristina Laborda, junto a Borja Olazabal y Joseba Ibarburu, otorgó al encuentro un carácter institucional que no restó, sino que reforzó, la dimensión humana del momento. Sus palabras, medidas y respetuosas, subrayaron la importancia de un club que ha sabido trascender lo deportivo para convertirse en un referente social, un espacio donde el barrio se reconoce y se cohesiona.
Nombres que sostienen un legado
A medida que avanzaba la tarde, los nombres de quienes hicieron grande al Behobia fueron apareciendo como si el propio aire del lugar los convocara. Juanito Emery, que defendió esta camiseta con la honestidad de los futbolistas de antes; Berruet, firme y constante; Txokola, con su carácter inconfundible; Joxe “Pitxas” Ribera, que convirtió el esfuerzo en estilo; Martín Iriondo, Etxeberria, José Luis Blanco, los Semper, Inaxito Elosua, Joseba Elosua, Juanjo García, Fidel Palenzuela, Luis Sánchez, Fernando de León, Zabaleta, y tantos otros que irán saliendo.Todos ellos forman parte de un relato que no se escribe únicamente en actas o estadísticas, sino en la memoria viva de quienes compartieron vestuario, grada o calle con ellos.
Son nombres que no pertenecen solo al pasado, sino que siguen actuando como cimientos de un club que ha sabido mantener su identidad sin renunciar a crecer, que ha entendido que la tradición no es un ancla, sino un punto de partida.
Un club modélico a orillas del Bidasoa
El CD Behobia ha crecido mirando al río, tan cerca de la Isla de los Faisanes que casi podría decirse que el Bidasoa ha sido testigo silencioso de su evolución. Esa cercanía geográfica se ha convertido, con el paso del tiempo, en una metáfora perfecta de lo que representa el club: un cauce firme, paciente y constante, que avanza sin estridencias pero con una determinación que solo poseen las instituciones que se construyen desde abajo, desde la gente, desde la convicción de que el deporte es también una forma de comunidad.
Por eso, cuando hoy se agradeció a cada persona su aportación, no ha sido un gesto protocolario, sino un acto de justicia. En cada detalle del acto se percibía el cariño, en cada gesto el esfuerzo, en cada palabra el orgullo de pertenecer a algo tan íntimo y tan nuestro.
Un futuro que se escribe con la misma convicción
El 50 aniversario no marca un cierre, sino una continuidad. Lo que se ha celebrado no es únicamente el camino recorrido, sino la certeza de que el Behobia seguirá creciendo con la misma fidelidad a sus raíces, con la misma capacidad para unir generaciones, con la misma fuerza para convertir el deporte en un espacio de encuentro y de identidad.
Porque este aniversario no va solo de años cumplidos, sino de todo lo que se ha construido juntos y de todo lo que aún queda por celebrar. Y con un un barrio así, unido, comprometido y orgulloso, no hay meta que parezca imposible. "EspírituPlazoleta",
Gora Behobia, beti.





