ARTALEKU SOÑÓ...Y DESPERTÓ CON EL ALMA ROTA

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ARTALEKU SOÑÓ...Y DESPERTÓ CON EL ALMA ROTA

 

IRUDEK BIDASOA IRUN SE  AHOGA EN LA ORILLA ANTE FLENSBURG 32-33

Artaleku fue testigo de una noche que rozó la épica. El Irudek Bidasoa Irun lo tuvo todo para tumbar al campeón de la liga Europea, pero un cortocircuito final de diez minutos lo dejó sin premio. El Flensburg-Handewitt, con oficio y talento, remontó un partido que los irundarras habían bordado hasta el 30-26. El marcador final, 32-33, no refleja la entrega, el carácter y la emoción vivida en Irun.

 

Hay derrotas que duelen. Y hay otras que enseñan. La de ayer en Artaleku fue de las que dejan huella, de las que se recuerdan por lo que se vivió,  y no por lo que se perdió. El Bidasoa Irun, con el corazón por delante y el alma en cada pase, estuvo a punto de firmar una de esas gestas que se cuentan durante años. Pero el Flensburg, ese gigante alemán que no perdona, se llevó el partido en un suspiro.

El inicio fue duro. El equipo de Ales Pajovic- todavía habla la lengua cervantina-,antiguo jugador del Ciudad Real de Domingo Díaz de Mera- salió con ritmo, ideas, y lanzamientos claros. Pero Irudek Bidasoa Irun resistió. Leo Maciel entró para dar aire, la defensa se cerró como un puño, y el equipo se fue al descanso con empate a 17. Artaleku rugía. Se podía.

La segunda parte fue una sinfonía amarilla. Un 4-0 de salida, con Dariel García desatado, Mario Nevado incisivo, y Esteban Salinas encontrando espacios como si tuviera un mapa secreto. El marcador decía 30-26. Faltaban diez minutos. El milagro era posible.

Pero entonces, como si el destino se empeñara en torcer la historia, llegó el apagón. Kevin Moller volvió a pista y cerró la portería como si fuera una muralla. Las pérdidas se acumularon. Xavier González estrelló un balón en el poste. Dariel García fue excluido en un momento crítico. Y Simon Pytlick, que había sido sombra, se convirtió en luz. Dos goles suyos, uno con un gesto técnico de museo, otro desde la distancia, pusieron el 30-32. El parcial era ya de 0-6. El silencio se hizo carne. Ante estos equipos- Barça y Flensburg son de final a cuatro- los equipos con menos estructura tienen dificultades para hacer bascular a las defensas por falta de frescura, y entonces surge siempre la calidad de los "primeros espadas" para decidir los encuentros.

Mozas lo intentó todo. Nacho Valles volvió para liderar el 7 contra 6. Gorka Nieto puso el 32-33. Pero ya era tarde. El reloj no perdona. El Flensburg se llevó los puntos. Pero Bidasoa dejó el corazón. Y eso, en Artaleku, vale más que cualquier marcador.

Porque este equipo, aunque caiga, emociona. Porque este pabellón, aunque llore, aplaude. Porque el balonmano, cuando se juega con el corazón, trasciende el resultado. 

32 Irudek Bidasoa Irun - Jakub Skrzyniarz, Leo Maciel; Xavi Tua (3), Marko Jevtic (1), Iñaki Peciña, Xavier Gonzalez (2), Eneko Furundarena, Esteban Salinas (4), Rodrigo Salinas (1), Julen Mujika (2), Mario Nevado (4), Matheus Francisco Da Silva (2), Gorka Nieto (4), Dariel García (5), Nacho Valles (3), Tito Diaz (1).

33 SG Flensburg-Handewitt - Kevin Moller, Benjamin Buric; Simon Pytlick (4), Johannes Golla (3), Niclas Kirkelokke (3), Marko Grgic (8), Kent Robin Tonnesen (1), Aksel Horgen, Patrick Volz, Emil Jakobsen (10), Thilo Knutzen, Blaz Blagotinsek, Domen Novak (3), Lasse Moller (1).

Árbitros: Ozren Backovic y Miko Palckovic (Eslovenia). Excluyeron a Jevtic, Nevado, Peciña, Dariel García Blagotinsek, Tönnesen y Golla. Por cierto nos dijeron al final que se marcharon encantados del ambiente y del partido.

parciales: 2-1; 4-5; 8-8; 10-10; 13-14; 17-17 - descanso -; 21-18; 23-20; 26-24; 30-26; 30-30; 32-33.

Foto de Arrate Morales Eceizabarrena

 

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