LA NOCHE MÁGICA EN EL SUD-EXPRESS PARA EL INTERNACIONAL IRUNÉS PATXI GAMBORENA

Primavera de 1928. Suena el timbre del teléfono en el despacho del Administrador de la Aduana de Irun. Es una llamada de la Federación Española de Fútbol. Tratan de localizar a Patxi Gamborena y como el recado es urgente y saben que Patxi trabaja en la Aduana de Irun, como mozo arrumbador, tienen la seguridad de encontrarle allí, o por lo menos hablar con alguien que pueda trasladarle el encargo. El Administrador de la Aduana de Irun atiende al teléfono algo abrumado por el alcance de la noticia.
"Perdone usted, pero como no podemos localizar a Gamborena, nos tomamos la libertad de pedirle que le pase el siguiente aviso urgente: Que coja el sud-express de esta noche para Madrid y que mañana, jueves, se presente en la Federación. El viernes salimos en tren para Lisboa donde el domingo jugamos un partido contra Portugal. Para nuestro seleccionador seria un grave incordio el no contar con él".
El Administrador llama a Patxi a su despacho, en el que se habla de ordenanzas, partidas arancelarias y sub-partidas y le transmite el aviso de la Federación con el añadido de que puede disponer del viernes como día libre. Es una concesión del propio Administrador, que siente por Patxi una gran admiración.
Y el mozo arrumbador, el mejor jugador de toda una época, terminará su trabajo a las seis y media de la tarde, irá a su casa, y a las tres horas, con un pequeño maletín en la mano, se encontrará en un anden de la estación irunesa a la espera del tren que le lleve a Madrid. Tres días después, las crónicas del partido de Lisboa dirán que el medio centro del equipo español, el irunés Gamborena, dio una soberana lección de fútbol sobre el césped lisboeta.
Al miércoles siguiente volvía a su trabajo en la Aduana. Seguro, que las comparaciones no tienen nada de odiosas. Causarán asombro y con motivo.
