
Mira que la estadística a veces engaña y marea, ¿eh? Te ponen en la pantalla un 66 % de posesión y más de quinientos pases del Bilbao Athletic y cualquiera que no haya visto el partido se piensa que, a los irundarras les cayeron chuzos de punta en Lezama. Pues ni de lejos. El fútbol va de otra cosa, va de meterla, y si alguien mereció volver a casa con los tres puntos bajo el brazo fue el Real Unión.
La verdad es que nos dio rabia el 0-0. Rabia de la buena, porque los hombres de Ramsés Gil jugaron un partido de una madurez tremenda durante gran parte de la primera mitad. Le «regalaron» la pelota al filial rojiblanco, sí, ¿y qué? Mientras los cachorros-son muy buenos- tocaban y tocaban en la medular sin saber muy bien cómo hincarle el diente al partido, el Real Unión fue un puñal cada vez que robaba la pelota. Verticales, con una fe ciega en lo que hacían y con las ideas clarísimas. En la primera parte fue para habérselo llevado de calle. Lo de Galarza mandando el balón al palo todavía duele de verlo; fue una pena enorme porque el de Amezketa se marcó un partidazo de cabo a rabo. Y luego Azkune y Unai García, que tuvieron en sus botas ese último remate que en este tipo de campos cambia la vida. Tres ocasiones clarísimas, de las de gritar el gol en la grada antes de que entre, pero entre la madera y el portero local, Santos, que tuvo la mañana inspirada, la pelota no quiso entrar.
Luego, claro, en la segunda mitad tocó enfangarse. El desgaste de correr detrás del balón pasa factura a cualquiera y el partido se volvió más rudo para el Real Unión, más bronco. Saltaron chispas en un par de acciones. Con tres amarillas seguidas nada más salir del vestuario tocó apretar los dientes. Pero es que da gusto ver a un equipo que sabe sufrir sin descomponerse. Achicó agua cuando hizo falta, Jon Tena transmitió seguridad y consiguió algo que se venía echando en falta: dejar la portería a cero lejos del Stadium Gal.
Al final nos queda un regusto un poco agridulce. Por un lado, conseguir un punto de Lezama siempre es una buena noticia en una categoría tan apretada como esta. Pero, por otro, viendo que el Real Unión tuvo el triunfo en la mano y que dejó con vida al rival, volvió en el autobús con la sensación de haber dejado escapar un botín gordo. Eso sí, jugando con este empaque y con este colmillo arriba, este equipo va a dar muchas alegrías. Hay marea para rato. Eso sí, el fútbol es cuestión de goles, no de merecimientos.
Y Zorionak para una gran afición, que volvió a demostrar que es uno de los grandes activos del club.
