HISTORIAS PARA ALIMENTAR Y SUSTENTAR NUESTRO PRESENTE COMO REAL UNIÓN CLUB

Deportes
HISTORIAS PARA ALIMENTAR Y SUSTENTAR NUESTRO PRESENTE COMO REAL UNIÓN CLUB

El fútbol ya desempeña una posición determinante en la sociedad actual. ¿Cómo floreció en Irun?

 

      Aquel deporte que se introdujo por Huelva y se extendió por toda la península, arraigó de manera tan sorprendente como espectacular al pie de los Pirineos, en un pueblo bañado por un río cargado de historia, repleta de acontecimientos  de una envergadura máxima y con repercusiones que desbordaban fronteras. Esa historia iba a dar paso a otra no tan trascendente pero sí con influencias de tipo emotivo en los habitantes de ese pueblo. Era el Irun que, en el cuarto del siglo XX, conocía ese deporte que se había apoderado admirativamente de los iruneses.

      El fútbol, el fútbol irunés, tenía ya unas características propias, una prosapia que lo distinguía del fútbol practicado en otros lugares. Era la fusión de la fuerza  o el coraje controlados y del talento. Sería curioso ir analizando el desarrollo de esa rápida adaptación de los iruneses al nuevo juego, adaptación que muy pronto desembocó en la creación de varios equipos formado por futbolistas iruneses en los que se fueron descubriendo una condiciones naturales para la práctica del fútbol. Entre ellos el Racing y el Sporting. 

     Ya en ese Irun del año 1913, el 23 de marzo, con sus doce mil habitantes que hoy casi podrían cobijarse en el Polígono 54, el Racing se impone al Athletic de Bilbao en Madrid por 1-0. Es la prosapia antes reseñada. Esa floración espontánea de futbolistas que lleva a la constitución del Real Unión en 1915.

     Tras la consecución  del título en 1918, el Real Unión se adjudicó el campeonato de España  el día 4 de mayo  de 1924, en el campo de Atotxa, frente al Madrid F.C por 1-0, gol conseguido por Pepito Echeveste. Jugaron por el Real Unión: Emery; Anatol, Bergés, Gamborena, René Petit, Eguiazábal, Echeveste, Vázquez, Errazquin, Matías y Azurza. Los iruneses vistieron de negro, en señal de duelo por la muerte de Baldomero Martínez, directivo del club, y divulgador del nuevo juego. Escribió miles de crónicas, y fue uno de los baluartes fundamentales del fútbol a comienzos de siglo XX. Steve Bloomer era el entrenador, y según el Secretario del club, José Eceizabarrena, en el discurso ofrecido durante el homenaje que tuvo lugar en el Hotel Palace el 18 de mayo de 1924 “fue mister Bloomer, nuestro entrenador, que en días pasados constituyó el ídolo de los futbolistas ingleses, el que se encargó de entrenar y aleccionar a nuestros jugadores, y a él se debe mucha parte de gloria”. Los años anteriores fueron complicados para el Real Unión, equipo al que ya “se le exigía” a pesar de luchar contra las estructuras profesionales del Barcelona, Athletic de Bilbao y Real Madrid.